Mucha gente piensa que una de las desventajas de la democracia es que la mayoría de la gente no tiene bases sólidas para hacer una correcta elección a la hora de elegir a sus gobernantes. Yo, lejos de ver esto como una desventaja, lo veo como una virtud que hace más valiosa la democracia. Mis razones son muy sencillas: cada pueblo tiene el gobierno que merece. La perfección de la democracia radica en que o bien puede ser un gran sistema que saque a un país adelante o llevarlo a la ruina por culpa de quien elige a los malos gobernantes.Pero, finalmente, todo queda basado en la libertad.
Lo mismo sucede con el futbol: cada país tiene el futbol que merece. El mexicano común y corriente se caracteriza por no darse cuenta de la relevancia de la relevancia; somos completamente irrelevantes. Nos clavamos con las hojas de los árboles cuando en realidad éstas no son todo el árbol ni lo más importante si se quiere estudiar al multicitado árbol.
En el futbol mexicano sucede, por ejemplo, que el arbitraje cobra importante relevancia. En cada jornada todo el mundo se queja del árbitro, se conoce a la perfección a todos los árbitros y algunos personajes piensan de manera bastante paranoide que los árbitros se dedican a joder sistematicamente su vida. Hacen esto en lugar de pensar en cómo debería de funcionar su equipo y en buscar la posibilidad de que, si el árbitro marca un fuera de lugar que no era y éste es gol, tratar de meter otro gol en los 89 minutos restantes sin tener que chillar tanto y vivir del recuerdo del fuera de lugar marcado incorrectamente.
No lo puedo decir con certeza, pero me imagino que en Inglaterra no se preocupan tanto por el arbitraje, ahí no existen declaraciones polémicas ni comentaristas despotricando una y otra vez contra el árbitro. El árbitro puede fallar, de la misma forma en la que un delantero puede fallar un gol que está hecho en un 99%. Esa es una de las ventajas del soccer frente al americano: sin tanta cámara y repeticiones, el error humano está presente también en el árbitro, el cual debe tomar una decisión en menos de un segundo; tarea nada sencilla y fácil de realizar.
Pero aquí en México nos clavamos tremendamente con el árbitro, en todos los programas de análisis deportivo hay un árbitro que revisa las jugadas para evidenciar las faltas de los silbantes; cosa bastante absurda y ridícula; pero, repito, nosotros tenemos la prensa, el deporte y el gobierno que nos merecemos.
Pero no es sólo esto del arbitraje, también existe una clara discriminación intelectual a quien escribe sobre futbol y deportes. Los inteligentes escriben de economía, política y sociedad; los idiotas, de futbol. O al menos así se piensa. Por eso en el deporte no se tiene el rigor para juzgar a quien escribe. Para muestra de ello, hago referencia al portar deportivo más grande de México: mediotiempo. De los columnistas, ¿quien realmente aporta buenas cosas? Yo pongo a Mauricio Cabrera, Gerardo Mascareño y algún otro, como los únicos que dan buenos aportes, los demás sólo hacen pequeños comentarios que, sustancialmente, no dejan nada.
Pero, como el analista deportivo es más chafa que el de política, entonces cualquiera puede venir a opinar porque para analizar el futbol no se necesita mucho. Y ahí viene un buen aficionado que tuvo la fortuna de ser famoso, Poncho Vera, a tener un espacio que es una burla para la gente que se dedica a hacer crítica seria y crítica fundamentada. ¿Conocen alguna columna seria de este individuo? Yo no, y no tengo nada en contra de él, estoy en contra de que él tenga un espacio y que alguien le publique lo que él escribe; porque parece, en serio, que el hombre escribe sus columnas en 15 minutos sin tomarse la delicadeza de pensar seriamente en lo que escribe.
Pongamos de ejemplo su última columna: José Ramón Fernández, ¿malinchista?
¿Realmente es útil? Y lo digo en concordancia con su idea de que columna es para analizar los medios de comunicación en torno al futbol. No, no es útil, porque está claro que las críticas que se le hacen a José Ramón Fernández, o al menos las que él presenta, están claramente infundadas; ninguna de ellas es un caso de malinchismo. Malas opiniones siempre van a haber, pero de plano dedicarle una columna a gente que piensa que por criticar a la Selección JRF es un malinchista, es una pérdida de tiempo. ¿Dónde está la relevancia? ¿Por qué no hablar de la absurda forma en la que las televisoras nos atascan de comerciales? ¿O por qué no hacerlo de la falta de analistas serios en el medio?
Otro caso como el de Poncho Vera es el de Andrés Calamaro, el cual en su blog, agradeció profundamente a Maradona el hecho de que Argentina haya clasificado al mundial y que todo el mundo que lo criticó es una basura; que la chupen y la sigan chupando. Incluso diciendo que Argentina no merece un entrenador de la talla de Maradona. Y sí, no la merece, pero no porque se de la talla, sino porque Maradona es un incompetente que no tiene las aptitudes.
Gente como Calamaro es la que envenena el futbol; que cree que por ser un buen compositor y un buen cantante, tiene todo el derecho a escribir algo que es simplemente una apología a la mediocridad y a la franca decadencia.
Así de podrido está el futbol. Pero es algo digno de todos aquellos que gozan esta pasión; mientras se le siga dando lugar a este tipo de personas para que escriban, los analistas de futbol seguirán siendo considerados como de segunda. Mientras las críticas no se hagan presentes y se tome esta labor como seria, la labor de análisis deportiva será para los tontitos que no dieron el ancho en la sección de política.
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