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Salvador Cabañas

| Posted in A fondo ..., La otra cara, Opinión, Para pensar ... |

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Desde hace un poco más de 60 horas, casi la totalidad de la sociedad mexicana ha estado al pendiente de la salud del delantero americanista. Tan pronto se supo acerca de la agresión que sufrió en el bar Bar la madrugada del pasado lunes, los medios de comunicación -inclusive algunos que no se especializan en temas deportivos- han cubierto la noticia de modo pormenorizado. Muchas reflexiones han derivado de este lamentable acontecimiento.

No comparto la opinión de los que han criticado a Cabañas por encontrarse a esas horas, ese día, en un bar. Tengo para mi que, al igual que tú y que yo, querido lector, Chava tiene todo el derecho del mundo de divertirse en sus días libres de la manera y en el lugar que más le plazca. Sin embargo, igual que tú y que yo, debe ser consciente de los riesgos que se corren en ciertos establecimientos a ciertas horas. Tampoco comparto la opinión de aquellos que ahora se rasgan las vestiduras y vociferan en contra de las autoridades -cuya corrupción efectivamente tiene mucho de culpa en este caso-, preguntándose cómo es posible que dicho bar estuviese abierto tan tarde y permitiese que se introdujeran armas a su interior. Casi todos nosotros hemos visitado lugares que, sencillamente, parecen no cerrar a ninguna hora y donde se tienen nulas prácticas de revisión en las entradas. Por desgracia, al igual que el caso del “Lobohombo” y del “News Divine”, este auge de petición de justicia y la ola de revisiones estrictas a los antros que se desatará, será momentánea.

Lo que le pasó a Cabañas es condenable por completo. Al medio día o de madrugada, en un antro o en la calle, todos estamos expuestos a la inseguridad de nuestra ciudad. Pero, coincidirán conmigo, amables lectores, también uno debe tomar precauciones, cuidarse, como intentamos hacerlo todos. Todo el medio futbolísitco esta al pendiente de su estado de salud. En lo personal, me han sorprendido las manifestaciones de apoyo que se han visto afuera del hospital donde se encuentra, en la puerta del Club América, en el Estadio Azteca, en Asunción y en muchas otras canchas del mundo. En extracancha.com nos encontramos al tanto y deseando su pronta recuperación. Lo importante es que salve la vida. Y, así lo esperamos, que pueda recuperarse para atestiguar el cariño de la gente, que, incondicional como lo es con su propio equipo, no ha dejado de alentarlo, no obstante los reiterados testimonios que él ha dado de prepotencia y falta de humildad con esos mismos aficionados.

Lo más terrible de todo es que cosas como estas, y peores, pasan a diario en gran cantidad en nuestro México. La diferencia radica, claro está, en que Salvador Cabañas es una figura pública que, además, juega para el equipo más popular del país. Ahora se reclama justicia, ahora todo mundo se indigna, ahora sirve para dejar claro la ineficacia de nuestras autoridades. Por desgracia, eso existe desde antes y, al parecer, existirá después del caso Cabañas. Ojalá y nuestras autoridades hicieran algo similar por todos aquellos que han sido víctimas de la inseguridad y que no sea necesario que el caso de un famoso ponga el dedo en la llaga.

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